Jornada en calma en el Capitolio de EEUU tras nueva amenaza extremista

Jornada en calma en el Capitolio de EEUU tras nueva amenaza extremista

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La jornada transcurrió sin incidentes este jueves en el Capitolio de Washington, puesto bajo alta seguridad después de que la policía advirtiera que una “milicia” buscaba atacar el edificio del Congreso, atrincherado desde el mortal asalto de extremistas pro-Trump en enero.

Miembros del movimiento conspirativo QAnon dan una importancia simbólica al 4 de marzo, la fecha en la que los presidentes estadounidenses juraban el cargo hasta 1933.

Ese grupo se niega a aceptar la victoria electoral del demócrata Joe Biden y consideraban que Trump debía ser investido para un segundo mandato este jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional patrullaron alrededor del Capitolio, protegido desde el 6 de enero por altas vallas, coronadas en algunas zonas por alambradas.

Con ese despliegue, resulta difícil imaginar que se repita lo ocurrido hace dos meses, cuando miles de manifestantes pro-Trump, reunidos frente al Congreso para escuchar un discurso del entonces presidente, decidieron asaltar la sede del Congreso.

Cinco personas, incluido un policía del Capitolio, murieron durante el asalto. Más de 270 están siendo investigadas por su participación en esa asonada, según el FBI.

– “Posible complot” –

La Cámara de Representantes adelantó al miércoles por la noche dos votaciones previstas este jueves, pero su presidenta, la demócrata Nancy Pelosi, dio su rueda de prensa semanal desde el edificio por la mañana, y el Senado mantuvo su sesión.

Los responsables de la seguridad del Congreso aconsejaron a los parlamentarios que utilizaran los aparcamientos y pasillos subterráneos para acceder al Capitolio y les pidió que extremaran las precauciones.

El temor de un nuevo ataque fue fruto de informaciones obtenidas por los servicios de inteligencia estadounidenses.

A finales de febrero, un grupo de extremistas “no identificado mencionó el proyecto de tomar el control del Capitolio estadounidense”, explicaron el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional en un comunicado.

Esos extremistas, convencidos de que la victoria de Biden en las presidenciales de noviembre se debió a un fraude, niegan la legitimidad del presidente, que llegó a la Casa Blanca el 20 de enero.

“Hemos obtenido información de inteligencia que muestra un posible complot para irrumpir en el Capitolio, por parte de una milicia identificada, el jueves 4 de marzo”, indicó el miércoles en Twitter la policía del Capitolio.

Trump, que vive en Florida desde que dejó Washington, no reaccionó a esa noticia.

– Aumento de amenazas –

Las fuertes medidas de seguridad son objeto de debate en Estados Unidos, donde muchos deploran que este edificio apodado “la Casa del Pueblo” esté aislado de los estadounidenses.

Citando un “aumento del 93% en las amenazas contra legisladores en los dos primeros meses de este año en comparación con el año pasado”, la policía del Capitolio anunció el jueves por la noche que había pedido al Pentágono que ampliara el despliegue de la Guardia Nacional más allá del 12 de marzo.

El movimiento QAnon nació en 2017 en Estados Unidos entre los partidarios de Trump, que estaría, según esta teoría de la conspiración, en una cruzada contra “una élite compuesta por pedófilos satánicos”, y se ha extendido hasta Europa. Ahora está oficialmente prohibida en las principales plataformas digitales, lo que dificulta el seguimiento de sus miembros.

Muchos de ellos se desalentaron tras el fracaso del asalto del 6 de enero, y su capacidad de movilización es incierta.

Acusado de “incitación a la insurrección” por haber instado a sus partidarios a marchar ante la sede del Congreso, Trump fue absuelto por el Senado el 13 de febrero.

El mandatario jamás aceptó el resultado de las presidenciales y sigue asegurando, sin pruebas, que su derrota fue fruto de un fraude masivo.

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